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Corrientes recupera la tradición del barrilete con un encuentro familiar

  • infoduartedigital
  • 22 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

El presidente del Club de Barriletes Cielos del Taragüí, entrevistado en el programa de radio “Historias para Contar”, conducido por Rubén Duarte y Jacinto Méndez Capurro, transmitido por LT7 Radio Provincia de Corrientes y simultáneamente por Infoduarte Radio FM 106.3, destacó la historia de más de 3.000 años del barrilete, y su evolución tecnológica y el valor social de esta práctica.


La tradición del barrilete como objeto cultural y recreativo se sostiene sobre una historia extensa que, explicó el presidente del Club, “la historia es muy larga, se hablan de más de 3.000 años y que ha nacido en China”.


Este origen milenario se refleja hoy en la continuidad de prácticas masivas en ese país, donde se registran cerca de 700 festivales anuales, y también en numerosos países europeos donde la actividad continúa vigente.


Domínguez destacó que, a diferencia de esos escenarios, “en la Argentina hemos perdido el gusto de volar barrilete”, lo que motiva a distintos grupos a trabajar para reactivar una costumbre que fue esencial en la infancia de generaciones anteriores.


Domínguez recordó que volar barriletes era una práctica cotidiana en su niñez, cuando las familias fabricaban sus propias pandorgas con materiales simples. “Nuestros papá que era gente humilde, bueno, nos fabricaban la Pandorga”, señaló, describiendo el carácter económico y accesible del juego.


Este vínculo emocional con la experiencia infantil es uno de los motores del trabajo actual del club, que busca recuperar una tradición que en tiempos pasados unía a niños y adultos en plazas y descampados, generando espacios de convivencia espontánea.


Esa visión se expresa en el lema institucional del grupo, centrado en la dimensión comunitaria del juego. “Somos felices haciendo felices a los demás”, afirmó, al referirse al propósito del club de promover actividades abiertas a todas las edades.


Domínguez sostuvo que la convocatoria apunta a abuelos, padres y niños, con encuentros que no requieren inscripción ni requisitos específicos. “Es totalmente gratis”, remarcó, enfatizando que el espíritu de la iniciativa es compartir una actividad sencilla y accesible, capaz de integrar generaciones y fortalecer la vida comunitaria.


Para garantizar la participación de todas las familias, el club ofrece barriletes preparados para uso general, además de sortear y entregar modelos en cada evento.


Domínguez explicó que muchas de las técnicas tradicionales se transmiten durante estas reuniones, donde quienes saben construir barriletes pueden llevar sus propios diseños y enseñar a niños y adultos. De esta forma, la propuesta combina entretenimiento y aprendizaje, recuperando un conocimiento que formó parte de la identidad social de numerosos barrios del país.


EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA Y DIVERSIDAD CONTEMPORÁNEA


El referente también destacó la transformación tecnológica del barrilete, un proceso que amplió sus capacidades y aplicaciones mucho más allá del entretenimiento infantil. “El mundo del barrilete del punto de vista tecnológico hoy tiene hasta cosas insólitas”, comentó, y citó como ejemplo la existencia de modelos utilizados incluso para experimentos científicos y sistemas capaces de “producir energía”. Estas innovaciones sorprendieron a muchos aficionados, que aún asocian al barrilete con materiales simples como papel y caña.


Domínguez detalló que hoy existe una variedad inmensa de diseños, muchos de ellos fabricados con telas especiales, piezas desmontables y mecanismos que incorporan luces o elementos decorativos complejos. Al describir los nuevos modelos, señaló que algunas estructuras son tan sofisticadas que “uno a veces dice: ‘No, pero eso no puede volar, es imposible’”.


Sin embargo, las mejoras técnicas lograron ampliar la maniobrabilidad, la estabilidad y la resistencia de los barriletes, permitiendo un uso más intensivo tanto en contextos recreativos como competitivos.


El crecimiento del mercado internacional dio lugar a modelos de alto costo, lo que evidencia el desarrollo de una industria especializada. Domínguez mencionó que existen barriletes de “8.000, 12.000, 15.000 dólares”, producidos en países como Estados Unidos, China e India, donde se trabaja con materiales avanzados como “fibra de carbono” y hilos de “keblar”. Estos


dispositivos están orientados a competencias profesionales y contrastan con las versiones artesanales que todavía se construyen con tacuara y otros insumos tradicionales.


En relación con su experiencia internacional, Domínguez recordó su participación en un “festival de cometas” en Colombia en 1997, donde fue invitado junto a su esposa como representante argentino en una actividad que reunió a 20 países.


Destacó que el evento fue organizado por la “Asociación Ecológica de Cometedos del Volador Yaripa” y explicó que la yaripa es “una caña tipo azúcar” cuya varillita seca se utiliza como soporte para barriletes artesanales en distintas regiones colombianas, simbolizando la continuidad de técnicas tradicionales en América Latina.

 
 
 

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