Galiana destacó el valor histórico de las casas que albergaron a Manuel Belgrano en Corrientes
- infoduartedigital
- 3 may
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El historiador y abogado Enrique “Kito” Galiana, entrevistado en el programa “Cuarto Poder” por FM 106.3 InfoDRadio, con la conducción de Rubén Duarte, Ines Bobadilla y Jacinto Méndez Capurro, ofreció una detallada exposición sobre la estadía del general Manuel Belgrano en la ciudad de Corrientes.
Durante la entrevista, Galiana resaltó el contacto del prócer con distintos sectores sociales, evidenciado en su elección de alojarse tanto en casas de familias influyentes como en viviendas humildes.
Entre las residencias destacadas se encuentran las de las familias Martínez y Fernández Blanco, situadas en puntos estratégicos del casco histórico correntino. No obstante, Galiana también remarcó que Belgrano frecuentaba casas más modestas, como una ubicada en la esquina de San Luis y Pellegrini, y distinguió su cercanía con el pueblo y su sensibilidad hacia las distintas realidades sociales de la época.
Galiana precisó que Belgrano permaneció en Corrientes alrededor de treinta días, mientras aguardaba el exequátur que debía otorgarle el representante de la corona en Paraguay. Este documento era necesario para su ingreso a Asunción, aunque solo él recibió el permiso, no así su colaborador Herrera.
En ese período, según el relato del historiador, Belgrano asistió a fiestas organizadas por figuras locales y generó vínculos con vecinos de la ciudad. Incluso se comenta que mantuvo un vínculo afectivo con una joven de la zona de Rioja y Quintana, testimonio que humaniza aún más su paso por Corrientes.
LA CASA MANTILLA Y SU TRAYECTORIA COMO TESTIGO DEL TIEMPO

Uno de los inmuebles más mencionados durante la entrevista fue la Casa Mantilla, situada en Buenos Aires y Costanera. Galiana señaló que esta construcción data de los orígenes mismos de la ciudad y que su edificación inicial fue realizada por Pedro Ferrer, cuyos descendientes se vincularon con familias tradicionales como los Alcina, Mantilla y Díaz de Vivar.
La propiedad fue testigo de episodios clave en la historia local, como la estadía de Belgrano y, posteriormente, la residencia del ministro plenipotenciario paraguayo Vergés, durante la invasión de 1865. Además, sirvió de sede para parte del gobierno paraguayo en ese contexto bélico, mientras que la Casa Lagraña albergó otra fracción del poder invasor.
Galiana no omitió un aspecto controversial al describir a los antiguos propietarios: “Todos tenían esclavos acá. No hay uno que se salve y no reciba el nombre de esclavista”, dijo, aludiendo a la naturalización de la esclavitud como símbolo de estatus y propiedad. En este sentido, criticó los relatos que intentan romantizar la esclavitud con supuestos “tratos humanitarios”.
El historiador también brindó detalles arquitectónicos de la casa, como la existencia de un sótano que se inundaba cuando crecía el río Paraná y que, con el tiempo, fue rellenado con arena, una situación común a otras casas del casco histórico.
LA FALSA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO Y LA URGENCIA DE UNA POLÍTICA PÚBLICA INTEGRAL
Galiana expresó su preocupación por el estado de conservación de muchos inmuebles históricos en Corrientes. “Proteger solo la fachada es una engañifa”, afirmó, en alusión a políticas de conservación que no garantizan la integridad estructural ni el valor histórico de las construcciones.
Comparó la laxitud local con la rigurosidad de países europeos, donde mover una piedra de una construcción histórica puede implicar severas sanciones. “Nosotros no sabemos conservar eso”, lamentó el historiador, quien afirmó haber intervenido personalmente para preservar propiedades emblemáticas, como la Casa Molina y la casa de los Díaz de Vivar.
A su juicio, el Estado debería invertir en la recuperación de estas casas, no solo como patrimonio material, sino como espacios culturales activos. “Esa casa debería ser un centro cultural, una biblioteca, algo que proteja el casco histórico”, insistió, en referencia a la Casa Mantilla.
Además, denunció negociados y situaciones irregulares en los procesos de expropiación de terrenos costeros durante la creación de la Costanera en las décadas de 1930 y 1940, período muy posterior a la construcción original de la casa en cuestión.
LA CIUDAD COMO TESTIGO SILENCIOSO DE UNA MEMORIA COLECTIVA
Ubicada junto a la manzana fundacional de Corrientes, la Casa Mantilla y otros inmuebles similares forman parte de un entramado urbano que aún conserva huellas del período colonial. En esta zona también se encuentran la Jefatura de Policía, la Plaza Mayor y el antiguo Cabildo, puntos clave en la historia fundacional de la ciudad.
Galiana mencionó también a otras casas de la zona, como la perteneciente a la familia Mecca (anteriormente de los Villegas), quienes estaban vinculados al tráfico de esclavos y al comercio de ultramarinos. Estos productos —desde seda hasta utensilios— eran importados desde España hasta bien entrado el siglo XIX.
El historiador concluyó que Corrientes nunca logró desarrollar la industria local que soñaban figuras como Belgrano, y que gran parte de su historia quedó atrapada entre herencias coloniales, estructuras sin protección adecuada y una memoria que aún lucha por no ser demolida.






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