José Enrique García Enciso: “La Argentina podría avanzar en una negociación por Malvinas”

El historiador y licenciado en Ciencias Políticas José Enrique García Enciso, entrevistado en Historias Para Contar con la conducción de Rubén Duarte, Inés Bobadilla y Jacinto Méndez Capurro por LT7 AM 900, INFO D RADIO FM 106.3 y 13 Max Televisión, recordó su participación en el equipo especial de análisis e inteligencia sobre Malvinas, al que fue convocado en junio de 1981 para estudiar documentos británicos y evaluar posibles escenarios en torno a la soberanía de las islas.
Durante la entrevista repasó además los antecedentes del conflicto del Beagle, las negociaciones impulsadas durante la guerra de 1982, su participación en los contactos vinculados con el secretario de Estado estadounidense Alexander Haig y el presidente peruano Fernando Belaúnde Terry, y sostuvo que el hundimiento del crucero General Belgrano frustró un acuerdo de cese de hostilidades que, según su relato, había sido alcanzado.
García Enciso también cuestionó versiones sobre las causas de la guerra y afirmó que pudo revelar parte de esa experiencia luego de cumplirse el plazo de secreto militar. Finalmente, consideró que la Argentina podría avanzar en una futura negociación por Malvinas a partir de alianzas internacionales y de un mayor desarrollo de sus capacidades económicas, energéticas y alimentarias.
- Correntinas y lluviosas tardes, amigos. Aquí estamos para compartir otro capítulo de Historias para contar. Hoy vamos a hablar en profundidad con un visitante de lujo, el licenciado José Enrique García Enciso. Vamos a hablar un poco de todo y vamos a profundizar en algunos puntos que tienen que ver con investigaciones suyas históricas y literarias. Le doy la bienvenida al licenciado José Enrique García Enciso, historiador, hombre de letras, miembro de instituciones históricas de la Nación. Así que es un placer enorme, un orgullo para mí, una alegría tenerte, José Enrique, esta tarde aquí en Historias para contar.
- Bueno, muchísimas gracias. Muy buenas tardes a toda la audiencia. Me alegra estar en estos estudios por los cuales pasé durante 10 años, como te contaba, con el programa Historias de Corrientes y, además, bueno, compartir con vos que también venís de Mercedes y que tenemos todas unas memorias de aquel pueblo, al que yo sigo yendo, por supuesto. Este lunes parto de nuevo para allá. Encontrarnos acá en tu programa me parece algo muy lindo y, como decías vos, en un día lluvioso quiere decir que la gente va a estar comiendo chipá, tomando mate y escuchando mucho el programa, así que buenísimo, tortas fritas.
- Exactamente. Un saludo para Ramón Fernández, que fue el que hizo el nexo, que me contó que estabas en Corrientes y gracias a eso puedo tenerte ahora aquí en el programa.
- Eh, sí, sí, gracias a Ramón también, que yo lo veo cada vez que vengo. Tenemos una amistad que va hasta el año 85 más o menos, en la Juventud Liberal. Este, él se incorporó en ese año, yo era presidente de la juventud y desde entonces hemos seguido siempre siendo amigos hasta el día de hoy. Parece que hubiera pasado poco tiempo, pero son ya 42 o 41 años de esa época.
“Yo fui testigo; negociamos y llegamos a un acuerdo”
- Pasan los años, pasan los años. Y yo tengo la satisfacción y un hermoso recuerdo afectuoso, respetuoso de tu papá, con quien trabajé. Él fue mi director en LT42 AM —no existían las FM en ese entonces— y después también lo traté mucho cuando él ejerció como vicegobernador de la provincia.
- Sí, así fue. Él fue el año 84, no esperaba la elección para él. La elección para él también fue una sorpresa porque él iba candidato a vicegobernador dentro del Partido Liberal y había un pacto con el Partido Autonomista y se cruzaban la fórmula, y mucha gente creía que el Partido Liberal iba a ganar en función de la elección del 73, que había tenido algo más de votos, y resulta que se da al revés.
Y ahí papá, que en ese momento estaba muy dedicado a la tarea gremial agropecuaria, ese año había sido electo para asumir como presidente de CRA, pero al ser electo vicegobernador no puede ir. Y por eso va Tato Romero Feris como presidente, que era otro correntino, porque le tocaba a Corrientes la presidencia de CRA. Entonces, bueno, él renuncia y viene para acá para hacerse cargo de la vicegobernación, que ya te digo, no estaba en los planes de él ni de muchos liberales, porque todos decían por poquito, pero vamos a sacar más votos que el Partido Autonomista. Pero viste lo que son las elecciones, nada es matemático.
Y así siguió su historia y sí estuvo acá como vicegobernador. Después volvió a Mercedes, allá siguió con todas sus tareas. A mí también me tocó estar mucho en la parte política. Fui senador y después fui reelecto. Me tocó la época de las intervenciones, en fin, toda una historia. Y después de eso me dediqué mucho yo a la docencia, también al campo cuando murieron papá y mamá. Ahora le estoy dando a mis hijos porque ya cumplí 75 y decidí que es la edad para ceder todo.
Y en el interín me tocaron muchas cosas interesantes, mucha docencia, escribir algunos libros y a partir de 2012 yo quedé liberado de un compromiso que tenía, que era un juramento si se quiere de secreto, de la tarea que yo había tenido que hacer en Malvinas. Porque en el año 81 me convocaron. Yo vivía en Mercedes, vivía en el campo, me había casado, tenía dos hijos y me llegó un pedido del decano de Ciencias Políticas. Yo era licenciado en Ciencias Políticas y necesitaba verme con urgencia. Viajé a Buenos Aires y cuando llego allá me presenta un coronel, el coronel Antonino Fichera, que me dice que por recomendación del doctor Arias Pelerano me había seleccionado a mí para integrar un equipo especial de Malvinas. Tenía carácter de convocatoria como diciendo "no puede decir que no". Para mí era mudar mi familia, todo era un compromiso y además me dicen: "Tiene que estar acá dentro de una semana, tiene que decir que sí y estar acá".
Y bueno, lo hice y ahí entré en este equipo especial de Malvinas en junio de 1981. Mi tarea era pensar y razonar como si fuera un inglés en un equipo de análisis. Después pasó a ser equipo de inteligencia. Y como yo había hecho el secundario en un colegio de orientación inglesa y había hecho el colegio secundario inglés junto con nuestro colegio nacional, manejaba bien el idioma, tenía conocimiento de la cultura inglesa. Entonces yo tenía que estudiar todos los documentos británicos y razonar como ellos, porque el gobierno estaba muy preocupado porque se daba cuenta de que se venía algo grande el 3 de enero de 1983, al cumplirse 150 años de la usurpación de las islas: iba a haber un referéndum y los isleños iban a declarar su autodeterminación. Ese era el plan británico; ya lo habían hecho en Belice en 1979. Belice es una porción de Honduras que ocuparon los ingleses, pusieron una base y después, como Honduras la reclamaba, para no devolverla hicieron un referéndum entre los que estaban ahí —que además eran todos ingleses—, se declararon independientes y Honduras, que no tiene poder militar, no pudo hacer nada. Le sacaron una parte de su territorio y otra pequeña parte también a El Salvador.
Eso parecía que se venía; en la Argentina había muchas indicaciones y entonces teníamos que preparar primero una evaluación de análisis de qué podía pasar. No había perspectiva de parte nuestra de ningún conflicto bélico. Pero ¿por qué se forma este equipo? Porque ya cuando tuvimos el conflicto del canal Beagle con Chile, que era gravísimo para la Argentina, porque el laudo arbitral de la Corona británica le daba el 100% de la razón a Chile y al otro día Chile extendía su soberanía 200 millas...
Del Beagle a Malvinas, los antecedentes de una guerra
- Sobre lo cual poco se habla, poco se habla de las escaramuzas que hubo e incluso de las maniobras militares en esa situación.
- Claro. Pero ¿cómo era el plan? El plan del 78 era armarse todo lo que se pudiera. Se compraron los A4Q, se compraron los Mirage Dagger, se compraron elementos de artillería de tanque, se equiparon muy bien las brigadas, pero el plan era llegar hasta 10 minutos antes del primer tiro y ahí pedir una mediación, lo cual se hizo porque había que convencer a Chile de que hablábamos en serio. Chile pensaba que nosotros íbamos a amagar pero no nos íbamos a animar a defender militarmente eso. Y el plan llegaba al punto de estar a metros del primer tiro y ahí pedir una mediación y que Chile aceptara la mediación. Porque si aceptaba la mediación, ya caía el laudo y nada podía ser peor que el laudo porque les daba el 100% a ellos. Entonces decíamos: aunque sea saquemos algo, porque ante el mundo ir a una mediación jurídica, que el fallo te salga mal y entonces decir "Ah, no lo acepto", nadie nos iba a apoyar.
Y eso sucede cuando estábamos a 12 horas del desembarco en Picton, Nueva y Lennox. Videla —de eso soy casi testigo no presencial porque me lo contó uno que estaba ahí— agarra el teléfono un sábado y le dice al Papa: "Mire, mañana va a empezar la guerra, pero necesitaríamos que usted esta tarde haga un anuncio de que acepta mediar a ver si Chile acepta, porque si Chile acepta, el laudo cae y empezamos a hablar de nuevo". Y entonces el Papa hace eso. En un sábado a la tarde no había nadie en el Vaticano y estaba nada más que el bibliotecario ahí hurgando entre los libros, que era Monseñor Samoré. Lo llama y le dice: "Mire, esta noche usted se sube a un avión y viaja a la Argentina a mediar en el conflicto del Beagle". Y Samoré dice: "¿Qué es eso? ¿Dónde queda el Beagle? Argentina sí sé que anda por ahí del otro lado del mundo". Lo sube a un avión y Chile acepta la mediación. Gracias a esa mediación, finalmente la Argentina recupera casi el 50% de lo que perdió, porque el laudo del Papa le da las tres islas a Chile, pero le da la frontera argentina en la playa de las tres islas, entonces no se pueden extender hacia el Atlántico.
Se quería hacer lo mismo con Inglaterra para obligarla a negociar, porque lo que tal vez mucha gente no sabe es que nunca Gran Bretaña aceptó negociar la soberanía. Naciones Unidas desde el 65 le daba la orden de negociar la soberanía. Se presentaba Gran Bretaña y decía: "Sí, estamos dispuestos a negociar, pero tenemos un problema que es esta gente que vive ahí que se llaman los kelpers, que son el pueblo de las Malvinas". Y la Argentina decía: "No, si Naciones Unidas dice que ahí no hay ningún pueblo. Hay ingleses que viven ahí, pero no es lo mismo que un pueblo".
"No, pero nosotros políticamente, si ellos no están de acuerdo, no podemos hacer nada, pero hagamos otra cosa: vamos a hacer lo que se llama el paraguas de la soberanía. Entonces ustedes tienen que llevarle a los isleños aviones, hospitales, regalarle el combustible, a ver si ellos se convencen de que el argentino es bueno". Por entonces los ingleses no gastaban un peso en las islas y los isleños nos seguían odiando como siempre, porque si hay algo que uno sabe de los kelpers es que no quieren saber nada con la Argentina.
Entonces se forma este equipo y se estudia hasta fin de año. A mí me tocó hacer esos informes, tenía que hacer un informe cada fin de mes. Me habían dado una categoría alta en la administración pública, categoría 23, que equivalía a subsecretario y que militarmente equivalía al grado de mayor. Bueno, yo presento todos mis informes y digo: "Los ingleses no van a negociar porque todos sus documentos dicen que no aceptan que la soberanía sea un problema". La soberanía es de ellos y además ellos dicen que el título y la soberanía dependen de la posesión; el que tiene la posesión es el dueño. La Argentina manda cartas, protesta, una vez por año dice "Las Malvinas son argentinas", pero para ellos eso no significa nada, son cartas de un vecino ruidoso.
¿Qué pasa? En diciembre del 81 se va el general Viola, viene el general Galtieri y viene el almirante Anaya, y se decide hacer dos planes:
Plan A: negociar con Gran Bretaña y ver si aceptaba negociar antes de fin de 1982.
Plan B (el otro plan): hacer un amago como en Chile para que los ingleses dijeran: "Estos tipos son capaces de armar un lío, vamos a negociar".
Y todo eso estaba en marcha y a mí me toca pasar a formar parte de un equipo de inteligencia de cuatro personas, todo en Casa de Gobierno. ¿Y qué sucede? Sorprendentemente sucede el hecho de las Georgias, que no estaba previsto por nadie. 40 argentinos, con permiso de la embajada, desembarcan para llevarse un hierro que una empresa escocesa le había vendido a un argentino. Ahí hay una trampa que nosotros desconocíamos del gobernador de las islas, Rex Hunt, que es finalmente un empleado de la Falkland Islands Company —una empresa poderosísima con muchísimo dinero, lobby y fuerza en el Parlamento inglés—. Y él por las suyas dice: "Ah, bajaron los argentinos en Georgias, a mí nadie me avisó nada, el gobernador de las islas soy yo. Vengan 40 infantes de Marina, súbanse a ese barco que está ahí —el Monsoonen, creo—, vayan y aprésenlos, métanlos presos y tráiganlos acá a Port Stanley".
Cuando eso llega a Buenos Aires genera una crisis. ¿Íbamos a dejar que los agarraran y los metieran presos como delincuentes, lo cual además significaba renunciar a la soberanía de Georgias y por ende de Malvinas? Si eso pasaba era un paso atrás enorme y totalmente ilegal, porque los obreros tenían permiso de la embajada. Y ahí es cuando se decide preparar el tema del 2 de abril y desembarcar en las islas. También vino la noticia de que los ingleses habían movilizado dos submarinos que venían hacia acá —lo cual era cierto— y que si esperábamos, nunca más íbamos a poder cruzar. Eso produce el 2 de abril.
- O sea, no fue un capricho de un momento.
- No. La Argentina ha tenido conflictos a tiros con los ingleses más de una vez, en 1953. Porque fíjate vos que está el mito popular que dice que Galtieri se tomó unos whiskies y declaró la guerra. Ese no es el mito popular, ese es el mito que instala la inteligencia británica. Y si vos querés, yo te muestro en mi celular qué hay que buscar para aprender esto: los documentos filtrados de WikiLeaks, tenés que poner algo simplísimo que se llama Operación Quito.
Lee vos lo que dice:
- Rubén Duarte (leyendo del celular): "La Operación Quito fue una operación secreta de ciberespionaje y manipulación de la opinión pública llevada a cabo por los servicios de inteligencia británicos en Argentina entre 2006 y 2011".
- Eso es lo que se filtró. Desde 1982 viene este operativo, pero con WikiLeaks se filtran 5 años. Esta es la prueba de que el operativo existe. Acá dice: Finalidad: prevenir que Argentina recupere las Malvinas, debilitar el reclamo de soberanía. Acciones: espionaje a funcionarios y líderes argentinos, operaciones psicológicas en redes, perfiles falsos, difusión de desinformación. El caso salió a la luz pública en 2015 a través de los documentos filtrados por Edward Snowden, que los publica en WikiLeaks —70.000 páginas de información—.
Rápidamente te digo una cosa: me tocó estar en el grupo que recibió al general Haig. Participé en las negociaciones, queríamos negociar y aceptamos la paz. Desmiento que Galtieri fuera alcohólico —yo estaba con él y no lo era—. Desmiento que se hubiera hecho por desgaste político, porque todo esto venía de mucho antes. La realidad es que cuando viene Haig, después de aceptar nuestros papeles, le añade la autodeterminación de los kelpers y ahí no podíamos aceptar porque perdíamos todo. Eso fue el 28 de abril. Haig sabía que el 1 de mayo atacaban los ingleses, y atacaron.
El 1 de mayo la reacción del mundo es muy grande por la violencia del ataque inglés y empiezan a llamar a Reagan seis presidentes de América Latina diciéndole que no puede ser que ataquen territorio americano. Reagan lo llama a Haig y le pregunta por qué no aceptamos la propuesta, y Haig le dice: "Por la autodeterminación". Reagan dice: "Haga un nuevo plan que saque la autodeterminación". Haig dice que no puede presentarlo él, pero hablan con el presidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry. Belaúnde Terry lo presenta el 1 de mayo a las 7 de la tarde y se acepta el plan. Yo fui testigo; negociamos, llegamos a un acuerdo y Belaúnde Terry anuncia que la paz se había logrado a las 5 de la tarde del día 2 de mayo.
- "Se ha logrado el cese de hostilidades entre la Argentina y Gran Bretaña. El presidente Belaúnde Terry dijo que Gran Bretaña y Argentina anunciarán esta noche el cese de toda hostilidad en su disputa por las Islas Malvinas".
- Muy bien. ¿Qué pasa cuando a las 7:45 se reúne el gobierno para salir en televisión y decir que logramos la paz? Llega la noticia del ataque al Belgrano. Con eso se hunde la paz.
20 días después me toca recibir a un enviado norteamericano que venía a averiguar qué pasó con Haig, y me dice: "Nosotros creemos que Thatcher ordenó hundir el Belgrano porque sabía de la aceptación de paz de ustedes". Eso a mí me queda picando. 7 meses después viene un inglés llamado Desmond Rice —sudafricano en realidad— que empieza a investigar junto con un equipo de legisladores ingleses (encabezado por Tam Dalyell) el hundimiento del Belgrano, porque se dan cuenta de que Thatcher había mentido sistemáticamente. Thatcher decía que estaba dentro de la zona de exclusión, y estaba afuera; decía que iba apuntando a la flota inglesa, y iba para el otro lado. El legislador Dalyell dice: "Thatcher miente, tenemos que hacerle juicio político". Desmond Rice me contacta, lo llevo a Casa de Gobierno y le pido a mi jefe, el general De La Iglesia, que le demos acceso a todos los documentos secretos.
Ahí se monta un operativo para mandar durante un año y medio documentación a Gran Bretaña evadiendo a la inteligencia inglesa: se despachaban a Holanda sobrecitos con pocos papeles, de ahí a Francia, Desmond los cruzaba y se los entregaba a Dalyell. Todo esto arma un escándalo en Inglaterra porque Thatcher tiene que reconocer que mintió, luego de que un funcionario inglés llamado Clive Ponting revela que le ordenaron falsificar documentos.
Eso hace que después me ponga en contacto con el jefe de la inteligencia de la Marina británica, el comandante Robert Green, quien es el que va a prologar ahora la edición inglesa de nuestro libro.
“Todo lo que yo digo lo pude decir después de 30 años”
- Fantástico. ¿Cuántos secretos que salen a la luz, no? Y quiero que me des una esperanza: ¿es posible recuperar Malvinas?
- Es posible por el cambio del contexto internacional. ¿Qué se requiere? Primero, alianzas fuertes: hoy y por 100 años más los polos van a ser China y Estados Unidos. Segundo, la Argentina se está por volver una potencia energética y alimentaria (este año 176 millones de toneladas de alimentos). Para ser independientes se necesita poderío económico. Si todo eso se junta, creo que tenemos perspectivas de ir avanzando en una negociación. Yo mismo publiqué en Infobae una propuesta para retomar la negociación de Belaúnde Terry en el punto en que se quedó y la mandé a la embajada americana.
- Bueno, crucemos los dedos y elevemos oraciones para que así sea. En los últimos minutitos que nos quedan quiero mostrar la portada de este libro de José Enrique y comprometerlo para una futura charla sobre Belgrano.
- Yo me puse con el tema Malvinas por esto: ves acá atrás, el crucero General Belgrano. El general Belgrano hasta en esto estuvo presente en esta tragedia argentina.
- Vos sabés que estuvo de visita en Corrientes Manuel Belgrano, chosno del general Belgrano, quinta generación de descendiente directo. Y yo estoy encantado de haberte tenido aquí en este programa. Gracias, José Enrique García Enciso, por estos secretos que nos has desclasificado en la tarde de hoy.
- Así es. Una última palabra: todo lo que yo digo lo pude decir después de 30 años porque a los 30 años vence el secreto militar y se publicó todo lo referente al Informe Rattenbach. Al aparecer publicado en Rattenbach me libera de cualquier compromiso y lo puedo contar.
- Muchas gracias, encantado de tenerte. Y a los oyentes nos encontramos el próximo sábado a las 5:30 de la tarde para seguir desgranando capítulos en Historias para contar.



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