La protección de la infancia, en juego por la demora en la designación
- infoduartedigital
- 16 sept
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La elección de quien asumirá la Defensoría de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes mantiene en vilo a diversos sectores sociales y políticos. La vacante, que sucederá a la actual titular saliente, ha generado un prolongado proceso de deliberaciones que, a más de dos meses de iniciado, aún no logra consensuar un nombre definitivo.
En este contexto, la licenciada en trabajo social y especialista en adopciones, Cecilia Horca, analizó entrevistada por InfoDRadio 106.3 FM la relevancia de este cargo y los motivos que explicarían la demora en la designación. Según señaló, el puesto es de carácter estratégico, ya que implica velar por el cumplimiento del marco normativo que protege a la infancia, tanto a nivel constitucional como en tratados internacionales y legislación interna. “Es un cargo fundamental porque es quien tendría que velar por el cuidado de todos los niños”, explicó.
Horca advirtió, sin embargo, que el proceso de selección no ha sido transparente y se ha visto atravesado por intereses políticos. “La respuesta oficial es que es un proceso complejo, pero yo creo que es trenza política”, afirmó, cuestionando que las etapas de evaluación de los candidatos “no han sido claras y están teñidas de sospechas”. Para la especialista, el tratamiento de esta designación debería ser extremadamente cuidadoso, dado que el futuro de millones de niños depende de las decisiones y recomendaciones que emanen de esa oficina.
La referente destacó que los legisladores han establecido el 22 de septiembre como fecha tentativa para anunciar un acuerdo, aunque la normativa no fija plazos obligatorios para llegar a un dictamen. En ese sentido, remarcó que, si no se alcanzan los siete votos necesarios de la comisión bicameral encargada de la selección, el proceso podría continuar sin consecuencias legales inmediatas, prolongando aún más la indefinición. Para Horca, la elección no debe reducirse a una disputa partidaria sino orientarse a la idoneidad técnica y el compromiso real con la niñez.
UN CARGO ESTRATÉGICO Y DE GRAN RESPONSABILIDAD
La especialista recordó que la Ley 26.061, en su artículo 50, detalla las funciones de quien ocupe la Defensoría, entre las que se incluyen impulsar políticas públicas, recomendar leyes y supervisar el cumplimiento de normas relacionadas con la protección de la infancia. El defensor, aclaró, puede realizar recomendaciones a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como a ministerios nacionales y provinciales, lo que convierte a este cargo en un actor clave en la definición de políticas sobre niñez en todo el país.
Horca alertó que la orientación ideológica de quien asuma puede influir de manera determinante en temas sensibles, como la educación sexual integral, el acceso a métodos anticonceptivos, la interrupción voluntaria del embarazo y la identidad de género en adolescentes. “Depende quién tengamos en ese cargo será la bajada de línea y, por lo tanto, lo que atraviese en los tres poderes y en los ministerios”, sostuvo. A su juicio, esto vuelve “delicadísimo” el proceso, ya que un nombramiento sin consenso amplio podría generar políticas sesgadas que no representen el interés superior del niño.
En relación con los postulantes, Horca informó que originalmente se presentaron 225 personas, de las cuales 71 siguen en carrera tras un proceso de selección. No obstante, advirtió que gran parte de ese grupo presenta una fuerte carga ideológica, mientras que solo una minoría cuenta con formación técnica sólida y trayectoria profesional vinculada a la protección de la infancia. Según relató, los ejes más recurrentes en las propuestas fueron la ideología de género y el aborto, mientras que apenas se mencionaron problemáticas como la pobreza infantil, las nuevas tecnologías, la pornografía infantil, las adicciones, la trata de personas o la esclavitud laboral infantil.
La entrevistada insistió en que la Defensoría debe abordar de manera integral los desafíos que enfrentan los niños, contemplando su derecho a crecer en familia, con la participación activa de padres y madres en su crianza, y sin que el Estado suplante ese rol. Señaló que incluso la actual defensora saliente ha sido cuestionada por no recibir a progenitores que denunciaban irregularidades en procesos de guarda o tenencia, y planteó la necesidad de recuperar la confianza de las familias en el sistema. “Tenemos que cuidar a nuestros niños en todos sus aspectos, que tengan derecho a tener un papá y una mamá”, remarcó.
CONSENSO POLÍTICO Y DESAFÍOS FUTUROS
Horca también se refirió a las dificultades que impone el propio diseño institucional argentino en materia de protección de la infancia, ya que cada provincia cuenta con su propio sistema, lo que genera superposiciones y falta de coordinación. En ese sentido, abogó por una figura que pueda articular con los distintos niveles del Estado y con la sociedad civil, para construir políticas públicas coherentes y sostenidas. “Tiene que venir un profesional que realmente sepa y tenga ganas de hacer un cambio y llevar la defensoría a otro nivel”, enfatizó.
La especialista cuestionó que la agenda pública tienda a centrarse en un número reducido de temáticas impulsadas por organismos internacionales, dejando de lado problemas concretos que afectan el presente y el futuro de los niños argentinos. Mencionó entre ellos la expansión de redes de trata, la explotación sexual y laboral infantil, y el impacto de la ludopatía y las adicciones en adolescentes. Para Horca, cualquier estrategia de protección de la niñez debe anticiparse a estas problemáticas emergentes y no limitarse a reproducir debates ideológicos.
En el cierre de la entrevista, la trabajadora social hizo un llamado a los legisladores, y en particular a una senadora a quien aludió, para que respeten el compromiso asumido con el electorado y voten en función de la defensa integral de los derechos de la infancia. Reclamó que el próximo defensor sea alguien “que no solo defienda y cuide a los niños una vez que han nacido, sino que los cuide desde el vientre materno”, y que represente a todos sin discriminaciones.
Finalmente, Horca expresó su deseo de que este proceso de selección marque un punto de inflexión y permita construir una Defensoría más sólida, capaz de actuar con independencia de presiones políticas y de orientar sus acciones al bienestar real de los niños y adolescentes del país. Reconoció que el desafío es complejo, pero subrayó que el futuro de la infancia argentina depende en gran medida de la seriedad con que se encare esta designación. “Es un cargo super importante. Tenemos que cuidar a nuestros niños”, concluyó.






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